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Tragedia en Orlando: todos somos sobrevivientes

Por: Fernanda del Real D.

Es imposible enumerar los sentimientos que nos surgieron luego de prender la tele el domingo en la mañana, y darnos cuenta de que en Orlando habían asesinado a medio centenar de personas en una disco gay. ¿Por qué? Por el simple hecho de no haber nacido heterosexual. Porque esa es la única diferencia que hay entre nosotros, la identidad sexual. También es imposible no sentir miedo, y darnos cuenta de que estamos más vulnerables que el resto de la población. Miedo porque si eso hubiera pasado en Chile, la víctima pudo haber sido un amigo, un pariente o incluso quién escribe esta columna. Nos sentimos identificados, como si nosotros mismos hubiésemos estado en el lugar de la tragedia. Nos para los pelos leer mensajes de un hijo desesperado diciéndole a su madre que está pronto a morir.

El solo hecho de ser gay, hace que tengamos 4 veces más posibilidades de suicidarnos, esto, por los cánones que la sociedad nos obliga a vivir, porque es un hecho que a las niñas les gusta el rosado y a los niños el celeste. Lo peor de todo, es que nos creemos una sociedad que avanza y que se hace más tolerante, con políticos que apruebanel Acuerdo de Unión Civil, pero que no nos quieren dar el derecho de casarnos al igual que cualquier mortal, o que aprueban una Ley Antidiscriminación que durmió años en el congreso, solamente por presión mediática y luego de la muerte de Daniel Zamudio. 

A la mayoría de los padres les cuesta entender nuestra identidad sexual en un principio, pero eso pasa a segundo plano cuando se dan cuenta de que estamos expuestos al peligro. Siento rabia y pavor de saber que somos el próximo blanco de cualquier loco suelto, de saber que la gente que queremos está en peligro, y de ser una preocupación constante para nuestras familias.

Nunca me ha gustado el papel de víctima, pero somos todos sobrevivientes, porque desde que el hombre descubrió lo “distinto” ha querido exterminarlo. Somos todos sobrevivientes de ese porcentaje de adolescentes que decide terminar con su vida por sentirse rezagado. Somos todos sobrevivientes de una sociedad y una religión que nos ha querido imponer “lo que es correcto”, pero que no lo ha logrado. Somos todos sobrevivientes y lo seguiremos siendo.