HOTSPOT CLUB

Plataforma que reúne noticias, eventos, tendencias, nightlife y opinión para el colectivo evolucionado de personas que buscan ir más allá de los estereotipos de la escena nacional

"La incertidumbre que mata" Testimonio: la peor parte de mi vida, el mes de espera para saber si tengo VIH

Hola, ¿cómo están? En realidad lo que menos se es como poder a escribir esto, pero bueno… lo prometido es deuda.

Les quería compartir mi historia, una historia que nunca creí que formaría parte de mi vida, pero que he tenido que asimilar. En realidad no es tan trágico, pero te demuestra lo rápido que puede cambiarte la vida en una noche.

Hace casi dos meses viví una situación que a nadie se la encargo, por asuntos de la vida y sin ninguna enfermedad aparente, llegue a un médico el cual me solicito los típicos exámenes de rutina: hemograma, perfil lipídico, perfil hepático y todas esas cosas que piden los médicos actuales. Además, entre todos esos exámenes me solicito una prueba de VIH. A los pocos días de tener las órdenes para exámenes decido ir a tomarme los exámenes. Fui un jueves y todo bien, paso todo ese fin de semana y ninguna llamada del laboratorio lo que significaba (para los que nos hemos tomado el examen del VIH) que todo estaba bien. Una semana más tarde se me ocurre ir a buscar los exámenes y para mi sorpresa al llegar, me preguntan mi nombre y me dicen “por favor espera que la enfermera quiere hablar contigo”, yo un poco cachudo espero.

Llega una mujer vestida de enfermera y me hace pasar a una habitación blanca y me dice “tus exámenes de VIH salieron fuera de rango”, yo con mi nivel de conocimientos pregunto “¿qué significa eso?” y ella me responde “solo te puedo decir que están fuera de rango, porque no estoy autorizada para dar más información, pero lo que sé es que se enviaron al ISP para pruebas”. Mi reacción inmediata fue mirarla y decirle “¿eso quiere decir que cague?” a lo que me contesta “no te puedo decir nada más, solo tenemos que esperar un mes más para que procesen la muestra”, yo le rebatí “según la ley 19.779 (ley del sida, que duro nombre) tienen 15 días hábiles para darme los resultados del ISP” y a lo que ella una vez más responde “yo sé que es un mes, no te puedo decir nada más”. Ahí empezó todo, yo físicamente me sentía bien y no había tenido ninguna manifestación de enfermedad o de contagio (lo típico que hablan de síntomas inespecíficos como fiebres altas y etc). Pero bueno, solo me quedaba esperar. Ese mes, fue uno de los meses más largos de toda mi vida, llamando al fono sida cada noche desesperado preguntando sobre estadísticas de error en el examen, googleando todo lo que pudiera googlear que me diera alguna esperanza de que no sería lo que podría ser. Pero cada vez que llamaba recibía respuestas distintas y cada vez más confusas. En el fondo, fono sida (gracias por existir, porque das esperanzas de apoyo) es bastante poco útil y burocrático.

Pasado el mes de tortura me llaman del laboratorio para informarme que mi examen arrojo positivo a tres pruebas y que necesitaban tomarme una muestra confirmatoria para poder realizar el diagnostico, eso significo esperar una semana más. Pero en mi mente pensaba “una semana que más da” o sea después de todo el calvario que eran 5 o 7 días más… además la idea de que fuera positivo me mataba y la esperanza de que fuera un error me hacía ilusiones.

Llego el día… el día en que me llaman a una reunión con el director técnico del laboratorio el cual me hace firmar un papel de la “Sección Sida del instituto de salud pública” y sugiriéndome que ese papel lo guarde como el mapa de un tesoro porque era lo que más iba a utilizar ahora para poder hacer todos los tramites como activar el GES para poder acceder a un programa que cubría esta enfermedad. Pero el GES no es nada más que una buena iniciativa que funciona más burocráticamente que casi todo en este país. Tuve que esperar bastantes días para poder activar la “canasta de exámenes” que me permitieran tomarme exámenes tan importantes como el recuerdo de CD4 (linfocitos encargados de mantener mi sistema inmune funcionando en perfectas condiciones) y el test de carga viral (que me decía la cantidad de virus que hay en mi sangre).

A lo que voy con todo esto estimados es a que no juguemos con nuestra sexualidad, practiquemos el autocuidado y valoremos la salud. Aunque suene como un señor creo que en la sociedad tenemos bastante prostituido lo que es el sexo y que le hemos perdido el miedo a las enfermedades venéreas crónicas. Nunca pensamos que esto es un tema que nos puede pasar a todos y creemos que le pasa a otros, pero no a mí. Y bueno acá estoy dando la cara al mundo (a medias porque no revelo mi identidad) pero luchando día a día con todo lo que se me viene con esto. Una enfermedad que es socialmente mal mirada, se asocia a promiscuidad. Y realmente si bien no soy un santo, tampoco soy promiscuo. Solo fui irresponsable y tuve la mala cueva de acostarme con alguien que espero no haya tenido idea de ser VIH+.

 

Ahora estoy viviendo las implicancias en silencio, no comparto esto con mucha gente debido al miedo del estigma social y miedo al rechazo, a los pelambres, a las habladurías. Mi familia no lo sabe porque no quiero hacerles daño, así que es una enfermedad que, si bien ya no es mortal, es bastante estigmatizadora. Pase por diversas etapas de las cuales la más dura es sentir un auto asco impresionante, darse asco de sí mismo. Me sangraba el dedo o algún grano al afeitarme y me daba asco chuparme la sangre o tener contacto con ella, que irónico… si la fuente virulenta soy yo mismo… pero bueno son cosas que no se pueden evitar, creo.

Pero lo bueno es que cuento con una buena red de apoyo y que, aunque yo lavo mi cuchara y trato de no compartir mi vaso, lo que sé que es ignorancia pura es inevitable no sentirse peligroso al mundo. Me he puesto a pensar que pasaría si algún día choco en auto y viene gente a rescatarme y entra en contacto con el veneno que corre por mi sangre. Si, suena dramático pero es inevitable sentirlo.

 

En conclusión, lo que les quiero decir es que no esperen a que las cosas les pasen para que les tomen el peso. Valórense, cuídense y quiéranse, cuidarse es quererse. Y no dejen que por una noche de placer o por una noche loca, de la que quizás al día siguiente no te acuerdes mucho, tu vida puede cambiar.

Además, mi critica va al sistema de salud del que somos parte, en la que todo proceso es lento y burocrático y poco se preocupan de acompañarte en un proceso que para todo infectólogo especialista en VIH es un tema del día a día, pero para mí era el comienzo de una nueva etapa muy dura y difícil que se venía por delante. Limitante en cuanto a vida sentimental y, bueno, que me entregaba al sistema de salud que aunque sea privado funciona con mucha burocracia un poco como las pelotas.

Espero que esto les sirva.

Yo+.